Se estima que en 2022 nuestro país registró un aumento de un 40% de muertes por cáncer a la piel. Esta enfermedad, cada vez más común y que ataca uno de los órganos más grandes de nuestro cuerpo, puede prevenirse si protegemos nuestra piel de los factores de riesgo como los rayos UV y las prolongadas exposiciones al sol.A continuación, te contamos cómo reconocer los signos más comunes que reflejan un daño a la piel.
Los signos más comunes de los daños del sol a la piel
Al exponernos al Sol, los rayos UV penetran en nuestra piel, lo que puede generar daños a largo plazo y consecuencias en nuestra salud como:
1. Quemaduras solares
Las quemaduras solares inflaman nuestra piel y producen dolor. Además, generan un daño acumulativo y ampollas que pueden infectarse.
2. Alergia solar
La identificamos al sentir ardor en la piel y ver ronchas o granos en ella. El buen cuidado de la piel evitará que empeoremos.
3. Manchas en la piel por el sol
Las manchas en la piel por el sol son lesiones que pueden ser pequeñas (pecas) o más grandes como los conocidos melasmas. Su apariencia va desde el marrón claro hasta el color negro y aparecen en las áreas más expuestas al sol.
4. Hiperpigmentación
También es un tipo de mancha que observamos en forma de parches claros y oscuros. Suele ocurrir cuando la piel está inflamada por no protegerla del daño solar.
5. Piel áspera
Nos hace sentir la piel tirante, escamosa y agrietada. Es muy molesta en las zonas de flexión de nuestro cuerpo.
6. Espinillas
Pudieran verse como puntos negros parecidos a los que provoca el acné. Generalmente, los observamos en las sienes y la mejilla.
7. Arrugas finas
Principalmente las podemos encontrar en los párpados, mejillas y cuello. Suelen tener un aspecto apergaminado.
8. Cáncer de piel
Suele presentarse a través de pintas oscuras en la piel, lunares, cicatrices, úlceras u otros indicios. El cáncer de piel requiere tratamiento inmediato y su detección temprana es crucial.
9. Vasos sanguíneos rotos
Algunas de nuestras venas parecen arañas y se tornan rojizas en zonas como la nariz, mejillas y el pecho.