Las venas son vasos sanguíneos que se encargan de llevar la sangre desde el corazón a todo el cuerpo. Cuando las válvulas no funcionan bien, la sangre se devuelve por las venas y las inflama. Como consecuencia surgen las várices, que suelen tener un color rojo o azulado y llegan a ser muy complicadas, causando molestias permanentes en nuestro diario vivir.
El efecto de las várices en nuestro cuerpo
Las várices suelen surgir en las piernas y aquejar más a las mujeres que a los hombres. Si el flujo de sangre a través de esas venas varicosas se vuelve muy escaso, podría generarse inflamación y dolor en las piernas, así como cambios en la piel y el surgimiento de coágulos sanguíneos.
El efecto que tienen en nuestra vida también tiene relación con lo estético. La gente que las padece suele ocultarlas, llegando a cambiar su forma de vestir para que no se vean, lo cual puede afectar su autoestima.
Es importante encontrar formas de tratar las molestias, como una crema para várices o medias de compresión, que ayudan a un correcto flujo de la sangre y previenen complicaciones.
Las posibles causas de las várices
Las várices pueden tener distintas causas, tales como:
Predisposición genética: si las hay en nuestra familia es posible que también las tengamos.
Embarazo: el cuerpo sostiene un peso al que no está acostumbrado y hay cambios en la circulación.
Ser secuelas de que tuvimos una trombosis anteriormente.
Obesidad y sobrepeso: la grasa acumulada causa presión en las venas y sus válvulas ocasionando este problema.
Estar de pie durante muchas horas al día porque pone mucha presión en las piernas.
Permanecer en una silla largo tiempo, pues esto afecta la circulación.