Nombres vernáculos: diente de león, amargón.
Descripción: hierba siempreverde. Raíz subterránea vertical, cónica, larga y muy ramificada, de sabor agridulce. Hojas de sabor amargo, que salen de la raíz en roseta, de márgenes profundamente dentados, de tamaño muy variable, de unos 5 – 30 cm de largo por 1 – 5 cm de ancho. Flores solitarias con tallo igual o algo más largos que las hojas, amarillas, hermafroditas. Fruto cilíndrico y seco.
Farmacognosia:
la droga está constituida por la raíz de la planta.
Farmacodinamia:
para trastornos del flujo biliar, estimulación de la diuresis, pérdida de apetito y dispepsia. En nuestro país se utiliza popularmente para tratar todo tipo de padecimientos hepáticos y de las vías biliares, usándose todas las partes de la planta, fresca o seca, en infusión.
Presentación comercial:
en farmacias se encuentran a la venta varios preparados que contienen T. officinalis, una mezcla de extractos hidroalcohólicos de alcachofa, boldo, hinojo y diente de león, indicada como estimulante hepático con débil efecto laxante.
Aspectos agronómicos:
el diente de león es una de las plantas silvestres más conocidas. Originaria de Europa y Asia, se encuentra difundida actualmente en todo el mundo. Crece en suelos ricos en nitrógeno, praderas, terrenos baldíos, hasta los 2000 metros de altura. La investigación sobre esta planta se ha centrado más en su erradicación que en su cultivo. Sin embargo, en algunos países, sobre todo europeos, se cultiva por el valor medicinal de las raíces, de las que se elaboran preparaciones farmacéuticas y alimenticias (café de Taraxacum, por ejemplo); también se siembra con fines culinarios: las hojas levemente amargas son muy apreciadas para comer crudas en ensaladas.Se multiplica por división de matas, o por semillas; este segundo método de propagación se emplea para obtener plantas con una mayor cantidad de hojas de buena calidad como alimento. Es una planta muy resistente a las plagas y enfermedades