La llegada de un bebé es un momento hermoso, y también lleno de dudas y consejos que, aunque pueden ser muy bien intencionados, no necesariamente son ciertos. Por eso, es importante tener información actualizada y certera para generar mayor seguridad en las madres durante esta etapa.
Principales beneficios de la lactancia materna para el lactante:
La investigación sobre lactancia materna prolongada señala que:
- Contiene los nutrientes necesarios para su óptimo crecimiento y desarrollo, aportando proteínas, agua y carbohidratos de alta calidad, además de bacterias que operan de forma similar a los probióticos.
- Tiene la mejor biodisponibilidad de micronutrientes, como hierro, calcio, magnesio y zinc.
- Tiene anticuerpos que protegen de enfermedades prevalentes en la infancia, como diarrea, alergias, asma e infecciones respiratorias.
- Reduce de 1,5 a 5 veces el riesgo de muerte súbita y disminuye significativamente las posibilidades de morir por infecciones durante los primeros seis meses de vida.
- Previene el desarrollo de enfermedades no transmisibles, como sobrepeso u obesidad infantil, y reduce el riesgo de desarrollar diabetes en etapas posteriores de la vida.
- Favorece el desarrollo emocional e intelectual, previene problemas de salud mental a futuro y permite crear un fuerte lazo afectivo con la madre.
Mitos más comunes de la lactancia materna
1. Es normal que me duela al dar el pecho
Realidad: el dolor al amamantar es señal de alerta. La molestia inicial se debe a las terminaciones nerviosas de la areola, que luego se desensibilizan. Si sigues dando pecho con dolor, puede ser por distintas causas, como por ejemplo:
- Mal acople: es la forma en que la boca de tu guagua se posiciona sobre el pecho materno para extraer leche de manera efectiva. Si tienes grietas, el Manual Operativo IHAN indica que el agarre puede no abarcar lo suficiente, lo que se puede corregir.
- Frenillo corto: algunas veces el problema puede estar en el frenillo de tu bebé, que es el tejido que conecta la base de la lengua con el piso inferior de su boca, y que puede no dar suficiente libertad de movimiento. Es importante corregir esto ya que, como indica el Hospital Universitario de Granada, una mala succión puede generar heridas que se pueden infectar, o derivar en complicaciones, como la mastitis.
2. No tengo suficiente leche
Realidad: ésta es una falsa percepción muy común, ya que la mayoría de las mujeres son físicamente capaces de producir la cantidad de leche que su bebé necesita. Como indica IHAN, la lactancia funciona mediante un mecanismo de oferta y demanda: mientras más te pidan, más produces. Con suficiente succión irás incrementando la cantidad. ¡Recuerda que tu cuerpo es muy sabio!
3. Mi leche es aguada y no sirve
Realidad: la leche de cada madre está diseñada específicamente para su bebé y se adapta conforme éste crece. Es normal que al inicio se vea menos densa, porque contiene más agua para saciar la sed del bebé, pero al final de la toma su contenido de grasa aumenta y se vuelve más espesa. (Guía de Lactancia Materna - Granada).
4. El calostro no alcanza para satisfacer a mi bebé
Realidad: la producción del calostro varía en la medida que el bebé succiona, aumentando su volumen dependiendo de las necesidades del lactante. Es lo ideal para tu bebé porque es un concentrado de proteínas, fortalece el sistema inmune y su efecto laxante ayuda a expulsar el meconio, que es la primera deposición del recién nacido.
5. Debo dar de mamar estrictamente cada tres horas
Realidad: las recomendaciones oficiales de la Guía de Lactancia Materna de la Universidad de Granada indican que se debe amamantar a libre demanda, es decir, cada vez que el bebé muestre señales tempranas de hambre (como buscar con la boca o llevarse las manos a los labios), sin horarios fijos ni limitar el tiempo.
Los patrones de alimentación de los bebés son irregulares, y darles lo que necesitan cuando lo piden ayuda a reducir la pérdida de peso inicial y regula la producción.
6. Para tener más leche, tengo que tomar mucho líquido
Realidad: tomar mucha agua no aumenta la producción de leche, sino que ésta se regula mediante la estimulación y el vaciamiento frecuente del pecho. Si el bebé demanda más, aumentar la estimulación y vaciar los pechos tras cada toma hará que se produzca más leche. (Guía de Lactancia Materna - Granada).
7. Mi bebé llora porque queda con hambre
Realidad: cuando un bebé llora por hambre, es una señal tardía. Esto quiere decir que ya dio muestras de que quiere comer y no recibió el alimento a tiempo. (Guía de Lactancia Materna - Granada).
8. Si tengo senos pequeños, tendré poca leche
Realidad: el tamaño de los senos depende principalmente de la cantidad de tejido graso. Las madres, independientemente de su complexión física, poseen la cantidad adecuada de tejido glandular funcional para satisfacer los requerimientos nutricionales del bebé. (Guía de Lactancia Materna - Granada).
9. Dar de mamar estropea los pechos
Realidad: esta creencia ha sido desmentida por estudios estéticos. Las modificaciones estructurales de la mama, como la caída, son consecuencia directa de los cambios hormonales y el incremento de peso ocurridos durante el embarazo, sin que exista relación con la lactancia (Universidad Andrés Bello).
10. Si estoy enferma, no puedo amamantar
Realidad: la presencia de infecciones agudas comunes, como un resfriado, amigdalitis o gastroenteritis/diarrea, no contraindica la lactancia; de hecho, suspenderla es contraproducente, porque lleva anticuerpos que ayudan al bebé a combatir la enfermedad. Si tienes dudas, consulta a tu médico. (Guía de Lactancia Materna - Granada).
11. No debo consumir ajo, cebolla o picante porque cambia el sabor de la leche
Realidad: el consumo de alimentos con sabores intensos altera temporalmente el sabor de la leche, pero esto, lejos de ser perjudicial, es altamente beneficioso. Exponer al bebé a una variedad de sabores en la leche facilita su aceptación de nuevos alimentos cuando inicie la alimentación complementaria. Además, las verduras no causan cólicos, ya que son digeridas por la mamá. (Guía de Lactancia Materna - Granada).
12. Si tengo un mal momento emocional, mi leche se cortará
Realidad: el estrés elevado puede liberar adrenalina y dificultar la salida de la leche de forma transitoria, pero no la "corta" (Guía de Lactancia Materna - Granada). El contacto piel con piel al momento de amamantar puede ayudar a calmar tanto a la madre como al bebé, por lo que se recomienda intentarlo para estimular.
13. No puedo usar leche de fórmula si quiero amamantar
Realidad: aunque la lactancia materna exclusiva es lo ideal durante los primeros meses, también existe la lactancia mixta. Combinar el pecho con la fórmula por indicación de tu pediatra o decisión personal es una opción válida que te permite seguir ofreciendo los nutrientes esenciales de tu leche. Ofrece tu pecho primero y trata de evitar las mamaderas para la fórmula, así no se confunde con tu pezón.
Lactancia materna: Cuida de ti y de tu bebé
Vivir este proceso también requiere que pienses en tu propio cuidado. La importancia de la lactancia materna no solo radica en el excelente alimento que das, sino en tu propio bienestar integral, el que puedes complementar con suplementos y vitaminas.
Para asegurar obtener los beneficios de la lactancia materna, es fundamental que te cuides, descanses lo suficiente y te asesores con profesionales o matronas cuando lo necesites. En esta etapa, la fitoterapia y el apoyo botánico tradicional pueden convertirse en tus aliados.
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Las semillas de fenogreco, usadas tradicionalmente, pueden contribuir a vivir de mejor manera tu proceso de lactancia. De igual forma, recuerda que la recomendación siempre es consultar con tu médico.
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Preguntas frecuentes
¿Qué puedo hacer si siento dolor al amamantar?
El dolor persistente puede ser una señal de un acople incorrecto. En ese caso, usa la técnica de acople asimétrico (el bebé toma más areola inferior, no solo el pezón). Si el dolor persiste, consulta a una matrona, ya que también puede ser por ingurgitación, grietas, mastitis u otras causas.
¿Cuánto tiempo se puede almacenar la leche materna extraída de forma segura?
A temperatura ambiente (menos de 25°C), la leche extraída se conserva en condiciones seguras hasta por 4 horas. Si se guarda en el área baja del refrigerador, mantiene sus propiedades óptimas hasta por 48 horas, mientras que en el congelador puede conservarse de 3 a 6 meses. Se recomienda rotular siempre los envases con la fecha y hora de la extracción.
Este artículo ofrece información general que no reemplaza la indicación de un médico. Recuerda que las recomendaciones en temas de salud están en constante evolución, por lo que alguno de los detalles de este artículo podría desactualizarse desde su publicación.
