Vivir en la ciudad te permitirá encontrar mayores oportunidades laborales y de estudios. Sin embargo, y debido a su gran población, las ciudades sufren de un fenómeno muy difícil de controlar: la contaminación ambiental. Respirar y exponerse constantemente al smog es dañino para nuestra salud y también para nuestra piel.
Efectos de la contaminación en la piel
El polvo y los Gases de Efecto Invernadero, que causan desastres en el medioambiente, son parte de la contaminación del aire y están en contacto directo con nuestra piel a diario, obstruyendo nuestros poros y produciendo radicales libres que provocan el envejecimiento prematuro de la piel.
Todos estos agentes externos pueden perjudicar la calidad de nuestra piel, al punto de romper su barrera natural y dejarnos expuestos a complicaciones como el acné, eczemas, dermatitis, alergias, sequedad, inflamación, y otras molestias. A largo plazo, el efecto de la contaminación puede causar incluso manchas y acelerar el envejecimiento de la piel.
Como vemos, estos problemas sobrepasan lo estético y se convierten en un verdadero malestar para quienes los sufrimos, por ello es que el cuidado de la piel es esencial, sobre todo si vivimos en ciudades con altos niveles de contaminación.
¿Cómo cuidar la piel de forma natural?
La cosmética natural, junto a pequeños cambios en la rutina diaria, pueden proteger nuestra piel y permitirnos esquivar los daños por la contaminación. Te recomendamos:
- Evitar ducharse con agua muy caliente.
- Incluir antioxidantes en la alimentación (té verde, maqui, alimentos ricos en vitamina C, entre otros).
- Hidratarse apropiadamente (2 litros de agua diarios).
- Descansar lo suficiente (7 a 8 horas diarias en adultos).
- Evitar áreas muy contaminadas.
- Utilizar filtros de aire en casa.
- Mantener una correcta rutina de limpieza y cuidado facial.
- Usar bloqueador solar.
- Realizar actividad física regularmente.