Nombres vernáculo: zarzaparrilla, parrilla, uvilla, mulul, milul.
Descripción: arbusto siempreverde, de 50 – 60 cm de altura, liso, glanduloso. Hojas rombo-lanceoladas, generalmente trilobadas, márgenes almenado- aserrados o dentados, base cuneada, láminas de 1,5 – 5 cm de long., cara inferior cubierta de glándulas amarillas; pecíolos de 0,5-15 cm de largo. Inflorescencia en racimos péndulos, de 5-8 cm de largo. Flores de 5 – 7 mm de largo. Fruto en baya.
Farmacognosia:
las hojas de estas plantas se emplean tradicionalmente en el tratamiento de afecciones de las vías urinarias, diarreas y disenterías, enfermedades de la piel; también se usan como hipotensor y en casos de hemorragias; se le atribuyen propiedades depurativas y hemostáticas. Sus frutos son muy apreciados por su sabor dulce y levemente astringente; con ellos se preparan bebidas refrescantes.
Química:
sin antecedentes.
Presentación comercial:
uso rústico principalmente; en farmacias se expenden una tintura recomendada para tratar la ciática, gota y reumatismo; hay té en base a una mezcla de genciana, cascarilla, centáurea, eucalipto, hualtata, nogal, zarzaparrilla y zarzamora, indicada para el tratamiento de la diabetes.
Antecedentes agronómicos:
con el nombre de “zarzaparrilla” se conocen en nuestro país dos especies autóctonas: Ribes cucullatum y Ribes punctatum, ambas utilizadas indistintamente con los mismos fines medicinales. Son arbustos trepadores, enredaderas que crecen silvestres en campos y bosques del centro y sur del país; prefieren zonas de clima suave, sin heladas, suelos húmedos y bien drenados, limosos, de calidad media. Son plantas tolerantes, crecen bien a la sombra o semi-sombra, aunque en esta situación su fructificación es más bien pobre; se multiplican por semillas y esquejes. La multiplicación por semillas se hace en almácigos mediante estratificación, donde deben permanecer durante 3 meses a temperaturas entre 0-5°C; se trasplantan bien entrada la primavera del año siguiente; las semillas son viables hasta por 17 años. También se pueden reproducir por estacas; se cortan trozos de tallos de 10 –15 cm de largo de plantas adultas, y se ponen en bolsas con una mezcla de tierra, arena y humus. Estas plantas son fácilmente atacadas por enfermedades producidas por hongos (de la miel, del pino), por lo que se recomienda plantarlas en lugares alejados de bosques de pinos. Conservación: Ribes punctatum se presenta desde Fray Jorge (IV Región) al sur hasta Nahuelbuta (Smith-Ramírez et al., 2004). Ambas especies crecen también en Argentina.