Nombres vernáculo: árnica.
Descripción: hierba aromática siempreverde de hasta 60 cm de altura. Tallo erguido, velloso, con pocas ramas y en cuya base se ubica una roseta de hojas lanceoladas extendidas sobre el suelo. Flores de color amarillo, a veces anaranjado. El fruto es un aquenio.
Farmacognosia:
la droga vegetal consiste en las cabezuelas florales de la planta fresca o seca, aunque a veces se utiliza el rizoma. Es una planta europea y los laboratorios farmacéuticos deben importarla, lo que origina frecuentes adulteraciones con otras especies de la misma familia (por ejemplo, se describe la adulteración con Heterotheca inuloides, planta que en la medicina tradicional mexicana se conoce como “árnica” y que presenta algunos compuestos comunes con A. Montana).
Farmacodinamia:
se usa tradicionalmente en homeopatía como anti-inflamatorio. Este efecto, además de la actividad antiagregante plaquetaria, ha sido probado perimentalmente para algunos de los componentes de árnica. Sin embargo, numerosas publicaciones siembran dudas acerca de la objetividad de tales propiedades.
Presentación comercial:
existen preparados formulados con árnica (con mentol, aceites de eucalipto y de romero), parches para uso cutáneo, preparados homeopáticos y cosméticos.
Aspectos agronómicos
el árnica crece bien en una mezcla de limo, musgo y arena. Se puede propagar por semillas o por división de raíces; en este último caso se recomienda dividir la raíz de la planta en primavera, sembrar a inicios de primavera, en marco frío, y trasplantar en el mes de Mayo. Las flores se colectan enteras y se someten a secado; sin embargo, a veces los receptáculos se remueven ya que son susceptibles de ser atacadas por insectos. Las raíces se colectan en otoño después de la caída de las hojas.
Conservación:
es una planta en riesgo de extinción y está protegida en forma estricta en países europeos.