
En lenguaje coloquial se dice indistintamente té o infusión. Técnicamente hablando, el té es un tipo de infusión pero una infusión no siempre es un té. Por lo tanto una infusión es un modo de preparación de la hierba, usando agua caliente para dejarla reposar y así extraer sus propiedades. El denominado té es una hierba específica que se llama camellia sinensis. De esta misma planta derivan diferentes tipos de té. Y debido a sus miles de años de uso, varían las formas en que es procesada, su secado, si fue fermentada, si su hoja fue triturada o si va entera.
¿Y por qué los diferentes nombres del té? Sus nombres varían según el lugar de donde proviene, por su color o forma de ser procesado. Por ejemplo el Darjeeling proviene de la India y el Ceylán de Sri Lanka.

Según su proceso de secado, fermentación o forma de presentación tienen diferentes nombres tal como té negro, té verde, té rojo, té azul, té matcha.
También hay diferencias en su preparación, pues el té debe reposar de 3 a 5 minutos máximo y la infusión de hierbas de 5 a 15 minutos.
Además de tener un sabor delicioso, el té aporta al organismo con sus múltiples beneficios, tales como antioxidante que elimina los radicales libres y disminuye el estrés oxidativo. Es por esto que pospone el envejecimiento y previene de enfermedades crónicas. Debido a su contenido de cafeína nos dá energía y fomenta la concentración. Además ayuda a quemar grasas y por darnos una sensación de saciedad es el perfecto aliado para bajar de peso.
Por estas y muchísimas más razones es que se bebe té hace miles y miles de años y su uso se ha repartido por el mundo entero.
¿Entonces, qué te sirves? ¿Una infusión o un té?